Emilio Carranza y su vuelo hacia la Gloria: Aniversario Luctuoso

Por Víctor Hugo Gutiérrez González
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El Capitán Emilio Carranza Rodríguez, ya había hecho historia en los grandes vuelos de la Aviación Mexicana tras implementar algunos records de distancia, la mañana del 11 de junio de 1928, a las 8:08 a.m., Emilio Carranza inició un viaje hacia la gloria con destino a la ciudad de Washington.

Elevó su avión Ryan, el “México – Excélsior” del campo de Balbuena, tras recorrer solamente 1,200 metros de una pista extremadamente larga, Emilio Carranza inicio aquel largo vuelo, acompañado por varios pilotos amigos, que lo acompañaron en su salida en sus aviones. Dejó el Valle de México y continuó con la ruta prevista hacia Tampico, Galveston, Nueva Orleans, Atlanta…

El mal tiempo le impidió completar su vuelo, Emilio Carranza tuvo que hacer frente a diversas dificultades que la lluvia, las nubes bajas y la neblina para localizar los puntos de referencia en la ruta, descendió cerca del poblado de Mooresville, Carolina del Norte, localizado a solo 300 millas de Washington,  poco después de las 3:30 am. y tras complementar 18 horas y 20 minutos de vuelo.

Al día siguiente, 12 de junio, despegó de Mooresville en punto de las 13:50 y arribó a la capital de los Estados Unidos a las 17:45, aterrizando en el campo Bolling, donde fue recibido con grandes honores por parte de las autoridades y por el pueblo norteamericano.

En la capital de los Estados Unidos el piloto Carranza fue objeto de innumerables homenajes y asistió a numerosas ceremonias, una de ellas fue su visita al cementerio nacional de Arlington, donde depositó una corona de flores ante la tumba del Soldado Desconocido y fue recibido en la Casa Blanca por el presidente de los Estados Unidos.

El Cap. Carranza partió de Washington con destino a Nueva York, y desde la Urbe de Hierro, regresar a la ciudad de México en un vuelo sin  escalas, para establecer un nuevo record. El viaje entre las dos ciudades de simplemente perfecto.

Arribó a Nueva York, aterrizando en el campo aéreo de Itchell, siendo recibido por una gran multitud.  En la Gran Manzana fue objeto de diversas muestras de afecto y admiración, el  alcalde de Nueva York lo recibió en el Palacio del Ayuntamiento y realizó una visita de carácter oficial en la Escuela Militar de West Point, donde pasó revista a los cadetes.

El mal tiempo al parecer siempre conspiró contra el piloto mexicano, quien se vio obligado a retrasar varias veces la salida debido a las inclemencias del clima, y aunque el vuelo se suspendió indefinidamente hasta que hubiera condiciones que garantizaran un vuelo seguro. El capitán Emilio Carranza tomo de pronto una decisión que sorprendió a varios, fue realizar de vuelo de regreso sin importar las condiciones en forma por demás desconcertante, el piloto mexicano dio las órdenes pertinentes para que todo estuviera listo, a pesar de que los reportes del tiempo no eran prometedores, es más, empeoraban con respecto a días anteriores.

La mañana del día 12 de julio de 1928 a las 7:28, Emilio Carranza despegó a bordo de su avión Ryan “México – Excélsior” desde el Campo Aéreo de Mitchell con destino a su patria. En medio de una tormenta eléctrica, con muy baja por no decir nula visibilidad. Algunos testigos presentes esa mañana no daban crédito del porque el Cap. Emilio Carranza había levantado el vuelo, más por una decisión consiente, por un impulso desconocido, queriendo enfrentar la muerte.

Pasó el tiempo y no se sabía nada del piloto mexicano y su avión, se inició la búsqueda y horas más tarde, empezando el atardecer, en una zona boscosa de altos pinos de Mount Holly, New Jersey, localizaron completamente destrozado, al Ryan “México – Excélsior” y entre sus escombros se encontraba atrapado el cuerpo inerte del capitán Emilio Carranza.

Se dio paso a la investigación y se emitió una versión oficial del accidente donde se indicó que el avión fue alcanzado por un rayo y  por resultado perdió un ala.

Comenzaron a salir diversos rumores sobre el accidente, todos sin fundamentos ni bases razonables, sobre un sabotaje realizado al avión por celos y envidias. Sin embargo, entre los cercanos al Capitán Carranza, familiares, amigos e incluso compañeros se comentó que él había recibido un día antes un telegrama en donde por órdenes superiores se le mandaba salir inmediatamente hacia México.

La muerte de Emilio Carranza causó muy serias polémicas en su momento, las que se mantienen hasta ahora, sobre todo a la que se refiere al tan citado telegrama que recibió del general Amaro, titular de la Secretaría de Guerra y Marina, en donde se le ordenaba que iniciara el vuelo de retorno de inmediato, independientemente de las condiciones meteorológicas. La familia del joven piloto ha sostenido esta versión.

El cuerpo del Capitán Piloto Aviador Emilio Carranza, arribó a la estación de Tacuba, procedente de Nueva York, el día 28 de julio y recibió honores en el Zócalo de la Ciudad de México y posteriormente sus exequias se llevaron a cabo en Palacio Nacional.

Tanto en Nueva York como en la Ciudad de México se rindieron homenajes populares los cuales fueron impresionantes, con grandes cantidades de ciudadanos, de todos los extractos sociales, que hicieron acto de presencia.

El destino truncó la vida del joven piloto que a sus veintitrés años se convertía en el más joven y prometedor aguilucho mexicano que moría en nombre de México y su aviación. Emilio Carranza se encuentra sepultado en la Rotonda de Hombres Ilustres y todos los años, la Fuerza Aérea Mexicana le rinde un homenaje en el aniversario de su sacrificio.

En 1931, se erigió un monumento de 12 pies (3,6 m) en el Bosque Estatal Wharton en Tabernáculo Township, Nueva Jersey, donde se marca el sitio de su accidente. Este monumento, se pudo colocar en este sitio gracias a la recaudación de fondos donados por los estudiantes mexicanos. Y en este lugar cada año es honrada la memoria de Emilio Carranza por lugareños y autoridades, acompañados por cónsules mexicanos de Nueva York y Filadelfia.

Para mantener su memoria y enaltecer su legado, el 27 de diciembre de 1949, el entonces presidente Miguel Alemán, emitió el decreto con el cual se instituía la condecoración “Emilio Carranza” que se otorga todos los años, desde el 20 de julio de 1950, por parte de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes al personal Técnico Aeronáutico que se ha distinguido al servicio de la aviación mexicana.