Primer vuelo de un Presidente en México

Por Víctor Hugo Gutiérrez González
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Fue a principios de 1911, en los meses de febrero y marzo,  y solo un año después de que se realizara en nuestro país el primer vuelo de un avión por Alberto Braniff Ricard, cuando la Moisant International Aviators con sus aviones y pilotos, efectuó una gira por varias ciudades de México. Generando toda una expectación con respecto al vuelo, y además genero varios convenios de cooperación con el gobierno del presidente Porfirio Díaz.

La renuncia de Díaz en mayo de 1911, dejaba en suspenso cualquier tipo de convenio que hubiera efectuado el gobierno mexicano y Alfred Moisant, pero tras las  elecciones generales fganadas por Don Francisco I. Madero  y su toma del cargo el 6 de noviembre de 1911, Alfred Moisant organiza una nueva gira a México, para rescatar y renovar esos convenios en materia de aviación con el nuevo gobierno mexicano.

La Moisant regresó a México y en esta oportunidad vinieron a nuestro país las aviatrices Matilde Moisant y Harriet Quimby, ambas norteamericanas; los pilotos André Houpert, Charles A. Willard y J.A. McCurdy, también norteamericanos; Donald P. Hamiltón y George M. Dyott, ambos británicos. Los aviones fueron cinco Bleriot / Moisant (Bleriot XI), un biplano Curtiss D (que no pudo levantar el vuelo) y dos Deperdussin, uno de ellos monoplaza y el otro biplaza. Las exhibiciones de la Moisant se llevaron a cabo en los ya famosos Llanos de Balbuena, en la última semana del mes de noviembre de 1911.

El domingo 26 de noviembre el presidente Francisco I. Madero, asistió al campo de Balbuena con objeto de presenciar las exhibiciones del día, pero las condiciones climatológicas, fuertes vientos, no permitieron que se llevara cabo ningún vuelo y se suspendieron, por lo cual el señor Madero fue atendido en los hangares en donde se le mostraron los aviones y se le dieron todas las explicaciones sobre su uso y capacidades.

Esa misma semana, el día jueves 30 de noviembre de nuevo estuvo el presidente Madero en el campo aéreo, ese día si hubo numerosos y exitosos vuelos, pues actuaron casi todos los aviones y pilotos.

Cuando el piloto británico George M. Dyott regresó de una de sus actuaciones, se dirigió a la tribuna de invitados especiales a saludar al presidente de la República, lo invitó a que lo acompañara en un vuelo y Don Francisco I Madero, acepto dicha invitación ante la sorpresa de los asistentes. El presidente abandonó el lugar que ocupaba en las tribunas y en compañía de familiares y miembros del Estado Mayor, se dirigió al campo y subió al avión Deperdussin biplaza, Dyott hizo lo propio, ocupando el asiento posterior, puso en marcha el avión, aceleró el motor, efectuó una breve carrera y se fue al aire.

El vuelo permitió al presidente, observar gran parte de la Ciudad de México y al transcurrir más de diez minutos de un excepcional vuelo, aterrizaron con toda seguridad. Este acontecimiento significaba un “por primera vez en el mundo”, por  lo que recibió una gran difusión en los medios de información nacionales y extranjeros.

Este vuelo influyó en una posterior determinación del presidente Madero, quien a mediados de 1912, mandó a estudiar a la escuela de la Moisant, en Long Island, Estados Unidos, a cinco jóvenes mexicanos: Alberto Salinas Carranza, Gustavo Salinas Camiña, Juan Pablo y Eduardo Aldasoro Suárez y Horacio Ruiz Gaviño, quienes pasarían a la historia como los “los cinco primeros”. A ellos se debe la organización de la aviación militar mexicana y cada uno de ellos destacaría en ella con luz propia.