La leyenda regresó a casa, el Stinson de Aeroméxico

El primer avión de toda la historia de Aeroméxico regresó a casa después de estar perdido en el mundo durante 83 años. Se presentó el pasado 8 de Febrero en el Hangar Oriente de la Aerolínea.

El pasado 8 de Febrero, se realizó la presentación de documental “Stinson, El Regreso de una Leyenda” en el Hangar Oriente de Aeroméxico; dentro de las instalaciones del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

El evento fue aderezado por la presentación de la Aeronave Stinson SR-5A  que fue encontrada en los Estados Unidos, con un coleccionista de aviones. El presidium fue conformado por el Dr. Andrés Conesa, CEO de Aeroméxico; Corneel Koster, Director Ejecutivo de Operaciones y Mantenimiento; y Miguel Peláez, Director General de Aeronáutica Civil.

En su turno al micrófono, el Dr. Conesa hizo memoria y se remontó a los inicios de operaciones de la Aerolínea y la constitución legal de la empresa el 7 de Noviembre de 1937.

“En tres meses el Stinson realizó 45 vuelos redondos en la ruta Ciudad de México-Acapulco, operó rutas especiales a Tehuacán, Puebla y Oaxaca. Así fue como Aerovías de México se dedicó a desarrollar su red y posicionamiento como la aerolínea bandera en nuestro país, haber traído esta aeronave a casa ha sido ciencia, romance y aventura”

   

El Dr. Conesa, recalcó que este pequeño avión es el único que opera en el mundo y que el vuelo que operaba esta aeronave costaba 30 pesos de la época. Enseguida, se realizó la proyección del documental, en el cual se explican aspectos históricos de la industria turística y de la compañía “Aeronaves de México”, hoy Aeroméxico.

El primer avión de Aeronaves de México operó a partir del 14 de Septiembre de 1934 en la ruta Ciudad de México-Acapulco con una ocupación de 4 plazas que aterrizaba en un aeropuerto que estaba cerca de la Playa de Hornos.

En 1936, Antonio Díaz Lombardo, fundador de Aeroméxico, consideró que esta aeronave ya resultaba insuficiente para las necesidades de Aeronaves de México y decidió venderlo. Perdiendo así la pista de su paradero.

Bob Schneberger, un piloto comercial y coleccionista de aviones encontró el Stinson en Oshkosh, Wisconsin en una feria de aviación, al enterarse que su segundo propietario fue Díaz Lombardo, Bob supo que el SR-5A pertenecía a México.

La travesía del regreso fue comandado por el Capitán Bob y el Capitán Alejandro Garfias, el cual fue seleccionado a través de una convocatoria que le hicieron llegar a todos los pilotos de la empresa. La aventura, que se realizó sin instrumentos, empezó en el Manassas, Virginia, al norte de los Estados Unidos.

En Lafayatte, Louisiana. empezó a percibirse un olor muy penetrante, cuenta Bob, se encontraban sobre un río, que tuvieron la duda de sobrevolarlo, ya que no contaban con chalecos salvavidas, al aterrizar, solo fue una pieza quemada, sin nada más que lamentar.

El itinerario duró 8 días, 29 horas de vuelo, tocando 13 aeropuertos y utilizando 260 galones de gasavión. La autonomía de este avión es de solo 1000 km. Tocando tierra el 3 de de Junio del año pasado en la Base Aérea de Santa Lucía en Tecámac, Estado de México.

Al término de la proyección, hizo su aparición estelar, el Stinson SR-5A con la librea de Aeronaves de México, aquella que utilizaba Julio Zinser, el primer piloto comercial de México en el vuelo MEX-ACA. Bajaron los capitanes responsables del traslado que posaron junto a la aeronave.

El Stinson permanecerá en la Base Aérea de Santa Lucía en exhibición y volará en eventos especiales.


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