Accidente del DC-9 de TAESA

Por Martín López Cervantes
Fotografía: Augusto Gómez Rojas (airliners.net)

Terminando la tarde del 9 de noviembre de 1999 en el aeropuerto de Uruapan, se disponía a partir el que iba a ser el último vuelo del día. Refiriéndonos específicamente al vuelo 725 de la aerolínea Transportes Aéreos Ejecutivos S.A. de C.V., o TAESA como comercialmente se conoció. Dicho vuelo lo realizaba un McDonnell Douglas DC-9-31F, con matrícula XA-TKN y la ruta comprendía salir de Tijuana y llegar a Ciudad de México, haciendo escalas previamente en Guadalajara y Uruapan. Desgraciadamente jamás llegaría a México, pues al despegar de Uruapan, a los pocos segundos que las ruedas dejaron de sentir el suelo, éste cayó precipitadamente al suelo, falleciendo las 18 personas a bordo.

Este relato está basado completamente en el dictamen publicado por parte de la Dirección General de Aviación Civil y Dictaminadora de Accidentes de Aviación y en testimonios involucrados en dicho accidente.

El día de hoy estamos hablando del que quizás, sea uno de los accidentes aéreos más documentado y conocido de la época actual, y sobre todo, uno de los más impactantes a nivel nacional, y sobre todo en el estado de Michoacán.

Ya adentrándonos en el suceso, la tarde de aquel 9 de noviembre de 1999, el DC-9 mencionado se prepara para realizar el último tramo de la ruta. Registrando 13 pasajeros a bordo, además de 3 auxiliares de vuelo y los 2 pilotos al mando de la aeronave. El clima era muy idóneo para realizar el vuelo, inclusive, el controlador de Tráfico Aéreo de la torre de Uruapan les indica que el viento es calma. Durante el rodaje del avión hacia la pista 20, no ocurre ningún percance, hasta que alrededor de las 19 horas, es autorizado a despegar.

Antes de poner los motores en marcha, claramente se escucha en la grabación de cabina al Capitán buscando alguna carta de navegación que le indique hacia donde es el viraje, y al no tener clara su duda, encienden la luz de la cabina para hacer una búsqueda rápida y conocer el rumbo. Segundos después, ponen en marcha los motores para realizar el despegue. Al llegar a la velocidad idónea, jalan la columna de mando para levantar la nariz y poder surcar el cielo, al mismo tiempo se puede observar que el avión lleva un ascenso con un ángulo muy pronunciado; el avión no llevaba mucho peso, por lo que pudo ser una decisión del capitán para poder llegar a la altitud rápidamente.

Segundos después de esto, llega la tragedia. Ya que el avión comienza a girar sobre su propio eje, lo que provoca que pierda sustentación e inmediatamente después, la nariz apunta hacia el suelo. En la cabina el Capitán y el primer oficial comienzan a reportar la falta, escuchándoseles claramente reportando la emergencia “Slats Disagreement”, refiriéndose a un replegamiento asíncrono de los Slats, lo que provocó una mayor sustentación en un ala, provocando el giro de la aeronave. La grabación de cabina es muy contundente, ya que se escucha a ambos pilotos reportar la falla y sin poder hacer mucho por recuperar la aeronave, hasta que finalmente, caen al suelo.

De inmediato se comenzó la búsqueda de la aeronave por parte del Cuerpo de Rescate y Extinción de Incendios (CREI) del aeropuerto de Uruapan, además que se comienzan a sumar miembros de protección civil. El lugar de los hechos se encuentra a 5.3 km al sur de la ciudad en un huerto de aguacates, al llegar el personal designado al rescate, inmediatamente se dan cuenta de la situación del accidente por lo que encontrar sobrevivientes se ve suprimido completamente. Al caer el avión y destrozarse, el combustible entra en contacto con algunas partes calientes provocando un incendio, mismo que fue controlado y extinguido por el cuerpo de bomberos.

Al siguiente día, con la luz natural comienzan a recuperar las piezas del rompecabezas para poder identificar la causa del accidente, inclusive, haciendo un recorrido por la pista, se aprecia claramente unas marcas en el asfalto que dejó el avión siniestrado, por supuesto que es un factor que no determinó el accidente, pero deja en claro que el avión se sobrerrotó al momento del despegue y en el aire.

Después de prácticamente 6 meses de investigación, la DGAC emite el documento con el resultado del accidente, el cual concluye: “Desplome de la aeronave, después de un despegue sobrerrotado y ascenso con un ángulo muy pronunciado, que originó la pérdida de control con desorientación espacial, en una operación de vuelo por instrumentos (IFR), en la que según la tripulación se presentó una falla de indicación de asimetría en las aletas de borde de ataque (slats), descuidando la tripulación el control de vuelo de la aeronave.” Aunado a esto, también se presume que el tener la luz de la cabina provocó la desorientación de los pilotos.

Como se menciona al principio, dicho accidente conmocionó al medio aeronáutico y a la nación, inclusive determina la crisis de TAESA lo que provoca el cierre de operaciones en febrero de 2000. Inclusive se le acusó a TAESA tener mantenimientos pobres en sus aviones, por lo que el gobierno, antes del cierre de operaciones, ordena hacer una revisión exhaustiva en las aeronaves de su flota, tras dicha revisión ordena a la aerolínea retirar algunas aeronaves de operación y poner en orden los mantenimientos de las demás.


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