Perdidos en la tormenta

Por Martín López Cervantes
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El día de hoy vamos a tratar uno de los accidentes que conmovió a algunas regiones del estado de Michoacán, pues ese día la noticia sacudió al estado. Por lo que, al momento de redactar estas líneas se están cumpliendo 33 años del accidente.

En esta ocasión estamos hablando de un Embraer 110 Bandeirante, un pequeño avión turbohélice de la empresa Brasileña “Embraer”, operado por la aerolínea Transporte Aéreo Federal TAF, por sus siglas, aerolínea operada por el gobierno mexicano, con el fin de conectar algunas ciudades especificas del país, para esto creó varias bases, con las que operaría rutas de acuerdo a algunas regiones o estados de la república Mexicana, la cual conformó una flota de varios aviones turbohélices y a reacción, además de helicópteros.

La mañana del 31 de agosto del año 1988, el pequeño Bandeirante de la mencionada aerolínea con matrícula XC-COX, se disponía a realizar sus rutas, las cuales contemplaban salir de Morelia hacia la ciudad de Uruapan, con una escala en el puerto de Lázaro Cárdenas. Iniciando el vuelo alrededor de las 07:00 horas, sin problemas cumple el itinerario en Lázaro Cárdenas y Uruapan. Entonces, siendo aproximadamente las 09:54 horas despega de Uruapan con destino a Lázaro Cárdenas cubriendo el vuelo 291, con una tripulación de dos pilotos y una sobrecargo, además de 18 pasajeros incluida una infante en brazos, sin saber la situación que se les atravesaría.

Cuando el avión comienza a acercarse a la costa, se adentran en una tormenta muy fuerte, lo que provocó que los fuertes chubascos y las nubes tan bajas hicieran perder contacto visual de la tripulación hacia el exterior. Aun así la aeronave sigue con su ruta. Para esto, el avión que tripulaban esa mañana los capitanes Rueda y Portillo no contaba con radar meteorológico, ni GPS, además que era un vuelo visual el que se llevaba a cabo.

El capitán comienza a realizar el descenso de la aeronave, para logar la altitud necesaria y comenzar a hacer la aproximación en el aeropuerto de Lázaro Cárdenas. Sin embargo, sin previo aviso se comienzan a conjugar los detalles que llevarían al desastre, pues la nula visibilidad hacia el exterior, la baja altitud de la aeronave y la zona montañosa del lugar, provocaron que la aeronave impactara a una velocidad considerable en un cerro denominado “La Calera”, ubicado a unos 18 kilómetros del poblado de Arteaga, aproximadamente a las 10:30 horas.

Habitantes de las comunidades cercanas informaron que escucharon el estruendo de la aeronave y dieron aviso a las autoridades. Por lo que comienza una exhaustiva búsqueda por el lugar, Protección Civil del estado apoyados por personal de Morelia, Uruapan, Apatzingán, Arteaga y Lázaro Cárdenas principalmente, miembros del ejército mexicano y hasta personal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), se dieron a la tarea de comenzar con las labores. Tras muchas horas de búsqueda, donde se presumen que fueron más de 27, debido a las condiciones climatológicas y la zona del lugar, por fin logran encontrar la zona del accidente.

Como era de esperarse, no había mucho que hacer en la zona, los restos de la aeronave estaba esparcidos en un diámetro de más de 30 metros. Logrando recuperar los 21 cuerpos sin vida y comenzarlos a transportarlos a la ciudad de Lázaro Cárdenas para identificación y entrega a sus deudos.

Finalmente, al concluir la investigación, se determinan las siguientes posibles causas del accidente:

  • Desorientación de la tripulación, debido a la fuerte tormenta que atravesaron y las nubes a baja altitud, perdiendo totalmente la visualización hacia el exterior.
  • Comenzar el descenso de la aeronave en una zona donde aún no debían realizarlo.

Fuentes:

  1. Texto e investigación: Martín López Cervantes
  2. El universal (Ediciones 31 de agosto 1988 y 1ro de septiembre 1988)
  3. Fotografía descargada de Facebook, Autor desconocido
  4. Aviation Safety Network.